
Max Mosley, presidente de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) se ha visto envuelto en un escándalo que recoje las siguientes palabras: sexual, prostitutas,5,nazi,orgía,sadomasoquismo. El presidente que ya había tenido problemas en el Gran Premio de los EEUU en el 2005 (solo salieron 6 carros a la pista), los vuleve a tener, pero este es un asunto privado,como ya Bernie Ecclestone, el dueño de Fórmula 1, ha dicho en su defensa. Estas historias siempre han causado conmoción en la historia de la humanidad; desde Nerón y Calígula hasta Eliot Spitzer (Alcalde de New York que gastó mas de 80.000 dólares en el “trabajo social”) y ahora Max Mosley. Que importa que al señor le gusta que una mecánica nazi le abolle la cajuela, es su vida privada. Ahora, si es que el cometió adulterio, coo lo hizo Spitzer; ahí ya es diferente. Lo que creo que más ha llamado la atención es que esta orgía y sesión de sadomasoquismo, ha sido bien perturbadora, a nivel emocional y psicológica del propio Señor Bosley. Porque el hecho que le excite azotar a una mujeres, vestidas con las vestiduras que usaban las prisioneras en Auschwitz, mientras el vocifera insultos en alemán; ya es algo como pasado de la raya. Ha de ser que la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, significó tanto para la humanidad que todavía no se puede comprender, ni se comprenderá que a algún ser humano, semejantes acciones les produzcan algún otro sentimiento aparte de tristeza, repulsión hasta odio, pero no excitación.

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